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TERAPIA

 

SERVICIO DE INTERVENCIÓN

En Euskarri realizamos diferentes abordajes frente a la problemática de VFP:

  • TERAPIA  FAMILIAR

La terapia de familia se basa en la premisa de que el comportamiento de un individuo no se da aisladamente sino en un contexto más amplio que incluye a otras personas significativas con las que se relaciona, especialmente la familia.

La ocurrencia de este tipo de violencia afecta, evidentemente, a cada uno de los miembros del núcleo. En consecuencia, el abordaje de este problema no puede limitarse al hijo/a agresor/a sino que debe incluir a toda la familia. La participación de ésta, además, incrementa los buenos resultados ya que la terapia se beneficia de los recursos de cada uno de los miembros del núcleo.

El objetivo de este abordaje, no se limita al cese de la conducta violenta sino que persigue cambios en el funcionamiento de la familia que mejoren  la calidad de vida de cada uno de sus miembros.

  • TERAPIA DE PAREJA

La terapia de pareja está también indicada en algunas situaciones de VFP ya que no es poco frecuente que, cuando se abordan los conflictos familiares, los padres se encuentren con dificultades para afrontar los desacuerdos a la hora de educar a los hijos, de decidir qué normas aplicar y cómo hacerlas cumplir, etc. En tales casos resulta muy beneficioso el trabajo sobre la comunicación en la pareja.

  • TERAPIA INDIVIDUAL

Existen diferentes circunstancias que imposibilitan una intervención familiar, por ejemplo cuando alguno de los miembros no puede o no quiere acudir. En tales casos, puede resultar conveniente realizar un trabajo individual, ya sea con los/as hijos/as  o con alguno de los padres que se encuentre desbordado con la situación.

  • ENTRENAMIENTO DE PADRES

Normalmente, los padres y madres se encuentran desorientados ante las situaciones de violencia que se presentan en los hogares. Se sienten incapaces de controlar los comportamientos agresivos de sus hijos y sus formas habituales de reacción no son efectivas para manejar el problema: si toman el camino de las reprimendas, amenazas o castigos el hijo responde de la misma manera, incluso intensificando las conductas agresivas. Cuando optan por la persuasión, aprobación y comprensión, el hijo no sólo ignora estos gestos, sino que además reacciona con desprecio. El hogar se convierte, entonces, en un campo de batalla donde el más pequeño desacuerdo se convierte en un  conflicto.

El objetivo de este entrenamiento es el de ayudar a los padres y madres a cambiar su actitud hacia el problema de la violencia, estimulándoles a hacer frente a las conductas agresivas de sus hijos de manera más eficaz. Este cambio en la actitud de los padres produce modificaciones en el comportamiento de los/as hijos/as, encarrilando la solución del problema o facilitando un abordaje psicoterapéutico.